También, por supuesto, se infiltra la navidad en el cine, ¿dónde no? Seguro que nos vienen a la memoria un montón de películas -de romanos, claro- con las que nos dormían en nuestra infancia. Luego vinieron Míster Capra y sus apóstoles, Chencho perdido en la Plaza Mayor, Santa Claus en su reno-taxi... Afortunadamente, Berlanga sacó a Plácido de su sarcástica chistera. Bueno, navidad de celuloide para dar y tomar.

Y aún así, todo resulta posible, incluso una puerta abierta a los sentimientos que circulan bajo las cañerías de la indiferencia. Navidad, haz y envés, en un cuento peculiar. La mesa está puesta.
Cher ami cinéphile, amoureux du cinéma français,
ResponderEliminarpues sigo, más o menos, en castellano ya que la pelí no la subtitulan. ¿Es una Nochebuena diferente? pues es un cuento diferente, pero se parece bastante a lo que pasa en estas cenas familiares. Por lo menos se hablan, no se sonríen con falsedad. Todos los actores son geniales, el director me seduce siempre. Mención especial para Matthieu Amalric en su papel de malo, una vez más.
Bonsoir, Catherine, comment ca va?
EliminarPensé en tí especialmente cuando puse esta entrada. Me hace muy feliz tenerte ahí.
Joyeux noel, ma cherie.
bonsoir Amando, no digo qué tal porque tengo muchas noticias de tí en los blogs. Gracias por esta entrada, y por todas. Je suis toute rouge de plaisir et de confusion, pues me sonrojo. Mes meilleurs voeux, feliz año nuevo, son frases hechas pero te lo digo de corazón.
EliminarComo bien sabe nuestra amiga Catherine, el francés y servidor somos incompatibles. Y es una lástima porque la película tiene una pinta estupenda.
ResponderEliminarTambién me reconozco francófila y las películas, aunque escasas, suelen ser de las que me gustan. Apare queda Plácido, que es sin duda, una obra mestra.
ResponderEliminarBesos de navidad, pero de falsos nada.