Este viaje por
Transilvania está resultando espectacular, me atrevería a aventurar que divino de la
muerte. La amabilidad de los lugareños supera lo imaginable. Algunos te
observan con mal disimulada emoción, casi con
deseo, supongo que les atraen los rostros desconocidos. Parecen, en
resumen, unos tipos encantadores. Sangre de mi sangre, podría decirse sin
exagerar.

No te negaré que desde la primera línea de qué iba el asuno. Aún así, me ha encantado la hositlidad de estos señores y en esecial de cierto conde de Transilvania. Muy bien relatado, Amando.
ResponderEliminarUn beso fuerte, de los de esta tierra, no temas...
Bueno, por lo menos no te gastarás mucho,ja,ja. Muy bueno, como siempre.
ResponderEliminarHospitalidad, eso quise decir, jaja.
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